Una hemorragia abundante puede comprometer la vida en minutos. Tu objetivo es simple: frenar la salida de sangre con presión, sin soltar.
Presión directa, firme y sostenida
- Protege tus manos con guantes si los tienes.
- Coloca una gasa o paño limpio sobre la herida y presiona con fuerza con la palma de la mano.
- Mantén la presión sin levantar el paño para no romper el coágulo que se está formando.
- Si el paño se empapa, coloca otro encima sin retirar el primero.
- Si es posible, eleva la zona herida por encima del nivel del corazón.
Cuándo pensar en un torniquete
Si la hemorragia es en un brazo o una pierna y no se detiene con presión, un torniquete por encima de la herida puede salvar la vida. Anota la hora en que lo colocaste.
Vigila el estado de la persona
- Palidez, sudor frío, mareo o confusión son señales de pérdida importante de sangre.
- Mantenla acostada y abrigada mientras llega la ambulancia.
Importante: Llama a emergencias de inmediato ante cualquier hemorragia que no se detenga con presión o que salga «a chorros».
Redacción Primeros Auxilios